Cierres de restaurantes, la otra cara del 'boom' gastronómico que vive Madrid
Madrid vive desde hace años en un estado de inauguración permanente . Cada semana abre un restaurante nuevo. Cada día aparece una barra de vinos, una hamburguesería, un mexicano, un italiano, un 'wine bar', un café de especialidad. Hay listas de espera, colas en las puertas, terrazas llenas y una sensación constante de que la ciudad no deja de comer. Pero la hostelería tiene otra cara. Mucho menos visible y, sobre todo, más silenciosa.Mientras se estrenan locales a un ritmo vertiginoso, otros echan el cierre más calladamente . Y lo hacen cada vez más deprisa. Solo dentro de la M-30, el año pasado cerraron 406 locales de restauración. Más de uno al día. Entre ellos, nombres tan conocidos como Club Allard, Viridiana, Robuchon Madrid, Totó, Bugao o la Terraza Puertalsol de Alberto Chicote . Y la tendencia no parece mejorar: dos de cada tres restaurantes en Madrid no llegan a cumplir cinco años. La pregunta es inevitable. ¿Cómo puede una ciudad que parece vivir un boom gastronómico continuo estar, al mismo tiempo, devorando tantos proyectos? «Nunca se han abierto tantos restaurantes y nunca ha sido tan difícil mantenerlos », resume Fernando Múgica, más conocido como 'El Tarjetero', ges
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