Para ese viaje no necesitábamos alforjas ni a Feijóo
“Las conexiones, esos cables subterráneos que van de la sede de un partido al despacho de un juez o de un ministerio a una empresa constructora son veneno para la democracia. Hay que cortarlos o nos ahogarán.” Federico García Lorca dice que “de la esfinge a la caja de caudales hay un hilo tenso / que atraviesa el corazón de todos los niños pobres.” Dejo a su imaginación a quién le damos el papel de esfinge, pero ya sabemos que los niños pobres son los de siempre y los dueños de las cajas de caudales, también. Cuando sube o baja el agua, también suben y bajan todos los barcos, pero con la gasolina no pasa: desde que la palabra Ormuz se ha colado en nuestras conversaciones, Repsol ha conseguido casi mil millones de beneficios y a la gente que tiene que llenar el tanque de la furgoneta o el carro del hipermercado, les va peor. Y así siempre. Como hemos visto en esos versos del libro Poeta en Nueva York, en este mundo todo está conectado. Miren, si no, cómo ahora se ha descubierto que ese agitador disfrazado de periodista que anda por ahí montando un circo con sus preguntas, que luego no deja responder, a políticos –siempre de izquierdas– o a la esposa del presidente del Gobierno, resu
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