La «discapacidad invisible» en el infierno silencioso: cómo proteger del acoso escolar al niño con autismo
Para cualquier familia, el bienestar emocional de los hijos es la prioridad más absoluta, pero cuando esos niños conviven además con una enfermedad crónica, una discapacidad o un trastorno del neurodesarrollo, el colegio puede dejar de ser un lugar de aprendizaje para transformarse en un escenario de incertidumbre. Y a menudo, de inseguridad y sufrimiento. Según el último informe de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) sobre el impacto social en la infancia, cuatro de cada diez niños con estas patologías refieren haber sufrido burlas o rechazo .En el caso de trastornos como el autismo, puede ser incluso más complicado, ya que en muchas ocasiones no es algo que la familia, los docentes o los compañeros hayan identificado como un trastorno. Tomás Monsalve, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y TDAH, conoce bien ese sentimiento. Lo que comenzó como una etapa escolar tranquila se convirtió, tras una mudanza, en un «infierno» que duró diez años. «Esa gente me trataba como quería. Yo he sentido miedo al instituto», relata a ABC.Una «discapacidad invisible»Su caso ilustra una vulnerabilidad que no nace de la patología, sino de la mirada del entorno. Teresa
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