La fiesta comunera de Villalar resiste medio siglo después pese a los intentos de la derecha por diluirla
Un monolito en una placita como la de cualquier pueblo mesetario, abajo los campos inmensos y verdes después de un invierno generoso y, al ser 23 de abril, cuatro coronas de flores adornando el monumento: a Juan de Padilla, a Juan Bravo, a Francisco Maldonado y María de Pacheco, figuras clave de la revuelta de los comuneros de Castilla contra Carlos I, descompuesta en una batalla en esta localidad de Villalar en 1521. Aquella derrota es, desde hace medio siglo, el asidero histórico para la fiesta del Día de Castilla y León, que resiste por el empeño del Ayuntamiento y la fidelidad de la izquierda sociológica de la comunidad, a pesar de los intentos del PP por diluirla y, en los últimos años, de Vox por acabar con ella. “1521, y en abril, para más señas, en Villalar ajustician a quienes justicia pidieran. (….) Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar”, dice Castilla: canto de esperanza, el himno popular de la fiesta, interpretado tanto en el monolito como en la campa, la enorme explanada campestre que es el centro de la fiesta popular, por los segovianos Nuevo Mester de Juglaría. Ese “no se ha vuelto a levantar”, que se oye como un lamento resignado, ha sonado este año
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